Disney ha llevado a los protagonistas de “Blancanieves”, Rachel Ziegler y Gal Gadot, a los tribunales, demandando un reembolso completo por la producción. La controversia surge en un momento en que la popularidad de Disney ha disminuido drásticamente, con un 88% de caída en la audiencia entre 2014 y 2020. A pesar de las críticas, Ziegler defiende la película como “la mejor” y ha generado un debate intenso sobre su autenticidad y el rumbo creativo del filme.
La producción ha enfrentado reacciones mixtas desde su anuncio, con temores de los fanáticos sobre cambios significativos en la narrativa que podrían alienar a los seguidores del clásico de 1937. Informes no confirmados sugieren que escenas icónicas podrían haber sido reimaginadas o eliminadas, lo que llevó a Mark Platt a reunirse con Ziegler en Nueva York tras su polémico tuit que combinó promoción con una declaración política.
La adaptación, con un presupuesto de entre 240 y 270 millones de dólares, ha recaudado solo 43 millones en el mercado nacional y 84 millones globalmente. Los críticos argumentan que el enfoque hacia un héroe más oscuro contradice la esencia optimista del cuento original. Ziegler ha sido señalada por sus comentarios sobre el material original, calificándolo de “raro” y “feísta”, lo que ha intensificado el desacuerdo entre los seguidores del cuento clásico y aquellos que apoyan una visión moderna.
El cambio de un príncipe clásico a un forajido y la transformación del personaje principal en una figura independiente han sido criticados por desdibujar la conexión romántica fundamental en la historia. A medida que la película se acercaba a su estreno, las proyecciones de prueba revelaron una recepción negativa, lo que llevó a los críticos a cuestionar las decisiones creativas y la falta de elementos familiares que resonaran con la audiencia.
A medida que las críticas se multiplican, la imagen del filme se ha visto empañada por la percepción de un enfoque mal concebido que se aleja demasiado de lo que hizo al cuento original tan querido. La producción de Disney, que alguna vez fue sinónimo de magia y encanto, ahora enfrenta un futuro incierto en un panorama cinematográfico cada vez más competitivo.