¡URGENTE! En un acto sin precedentes que sacudió los cimientos de la política española, el Rey Felipe VI y el Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) lanzaron un mensaje contundente y directo al presidente Pedro Sánchez en el corazón de Moncloa. Durante la ceremonia de toma de posesión de la 73ª promoción de jueces, el monarca y la presidenta del CGPJ hicieron eco de un ultimátum que resonó como un torpedo institucional, advirtiendo que la independencia judicial no es negociable y que la ley debe estar por encima de cualquier ambición política.
Las palabras del Rey fueron un claro recordatorio de que el poder judicial no está al servicio del gobierno, ni sometido a sus caprichos. “Os corresponde dar al poder judicial lo mejor de vosotros mismos”, dijo Felipe VI, enfatizando la responsabilidad de los nuevos jueces en la defensa de la justicia y la democracia. Este mensaje, cargado de simbolismo, llega en un momento crítico en el que el fiscal general está imputado y el ejecutivo enfrenta acusaciones de manipulación y control sobre las instituciones.
El ambiente en Moncloa se tornó tenso, y la reacción del gobierno no se hizo esperar. Con un Sánchez visiblemente nervioso, quedó claro que el mensaje había calado hondo. La monarquía y la cúpula judicial se han erigido como los últimos bastiones de defensa contra un gobierno asediado por escándalos y controversias, recordando a todos que sin división de poderes no hay democracia.
Este acto no fue solo una ceremonia más; fue una advertencia a un presidente que ha cruzado todos los límites. Mientras el Rey y el CGPJ alzaban la voz por la justicia, la figura de Sánchez se desdibujaba ante la creciente presión de un poder judicial decidido a mantener su independencia. La pregunta que ahora flota en el aire es: ¿cuánto tiempo más podrá resistir Sánchez ante este desafío?
Hoy, el Rey y la justicia han hablado con más autoridad moral que todo el Consejo de Ministros. La esperanza para una España libre, digna y democrática se mantiene viva, siempre que existan jueces dispuestos a no arrodillarse y una corona firme en sus principios. Este es un momento decisivo en la historia reciente de España, y el eco de este mensaje resonará en las próximas semanas y meses. ¡La democracia está en juego!